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sábado, 9 de junio de 2012

Alquimia


                        Las personas introvertidas –las que extraen sus impulsos y energías de su interior- poseen un recinto o fuente psicológica en donde se produce el milagro alquímico. Las personas extravertidas evidentemente también poseen esta cocina alquímica, pero al situarla en el exterior resulta estar más ocultada por el mundanal ruido. Cuando esta fuente es recóndita podemos contemplar su riqueza y su frescor directamente, sin que medien otros elementos reflejantes de por medio. Por eso el introvertido siempre se sentirá atraído por los lugares recónditos, especialmente aquellos lugares que se sitúan en medio del bullicio y son capaces de aislarse de él. Me voy acercando al tercer substantivo con que denominar la cocina psicológica: el jardín secreto. Un jardín que florece de forma más o menos privada y cuyos frutos son frágiles y solo pueden ser manipulados con mucho cariño antes de que puedan ver por fin de la luz pública. El jardín aloja los secretos de la alquimia y el amor, pero también las potencialidades no realizadas y la tibieza de la primavera. A veces el mundo exterior penetra en nuestro jardín secreto y lo alimenta con hallazgos, aperturas de mente, visiones poéticas y reencuentros furtivos. Benditos sean.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Carles:
Tu escrito me hace pensar en santa Teresa, que habla también de un jardín secreto, del que "hay que quitar las sabandijas". Siempre se cuela alguna, o crecen malas hierbas.Pero siempre será jardín, y no selva o terreno baldío,mientras tengamos la paciencia de cultivarlo.
Un saludo. Rosa.

carles p dijo...

Hola Rosa,

Mi jardín secreto vendría a ser una versión light del de sta Teresa en el que las sabandijas, si vienen en plan amical, pueden quedarse. Las malas hierbas no hay que arrancarlas, sino ignorarlas. También forman parte del decorado que oculta el corazón del jardín, el corazón de la rosa...
saludos
Carles

Lluís P. dijo...

Fratello,

los introvertidos, entre los que me cuento, bendecimos estas incursiones del mundo exterior hacia nuestro jardín secreto. Sin embargo, ¿no somos muy celosos de nuestra privacidad y preferimos regular estas bocanadas de aire fresco dejando la puerta del jardín a veces entreabierta, otras veces abierta de par en par, por qué no cerrada en ocasiones?
Nulle dia sine linia,

fp

rosa dijo...

Hola amigos:
En mi modestísima opinión,un jardín no es una selva.Quién quiera selva es muy libre...pero un jardín necesita cuidados.Alguna vez los bichos pueden incluso ser útiles, pero de lo que se trata es del cultivo, oculto cultivo de ocultas flores. Quedéme y olvidéme, dejando mi cuidado, entre las azucenas olvidado...
Adiós, queridos. Rosa.

carles p dijo...

Rosa:

Tienes toda la razón. Una cosa es el jardín secreto y otra el jardín con piscina.

Besos