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sábado, 15 de enero de 2022

Bon Any Nou

 

                
                         Este blog acaba de cumplir dieciséis años. Para un blog, como para un perro, ésta es una edad considerable en la que el vigor inicial ha disminuido irremisiblemente. Aún así, con los mínimos que representa la publicación de un post por mes, vamos a ir tirando hasta una possible renovación.

Mientras tanto, y con unos días de retraso, deseo lo major para este 2022 que empieza con un poco de música. Música para la alegria:

Alegría divina y un tanto teatral

Alegría terrena y un tanto literaria

Alegrìa cinètica y un tanto brusca

Alegría interior y un tanto estática

Alegría contagiosa y un tanto coqueta

Alegria de danza y un tanto urgente

Alegría frenètica y un tanto orgiàstica


Molt Bon Any per a tothom!!

jueves, 6 de mayo de 2010

Deseos

Oigo de refilón un comentario de algún ciudadano anónimo proveniente de algún aparato de televisión con aquella frase tan tópica: “…para mi, la felicidad sería que me tocara la lotería…”, y cada vez estoy más convencido de que el que suelta esta frase no sabe a ciencia cierta a qué se está refiriendo. Lo que le provoca a este señor una sensación placentera que se podría llamar felicidad no es otra cosa que la fantasía que propone. En esta fantasía se ve a sí mismo levantándose tarde, libre de incompetentes jefes y haciendo lo que le apetezca en cada momento, ajeno a las preocupaciones por el sustento material diario. Lo que no ve son las nuevas preocupaciones que le surgirían: ansias de hacer crecer su pequeña fortuna, recelos hacia la cuadrilla de chupópteros que se formaría a su alrededor, pérdida de amistades, posibles problemas de relaciones con familiares…La felicidad consta de pequeñas cosas y una parte importante de ellas está formada por nuestros deseos, proyectos e incluso fantasías. Este sería un tipo de felicidad elemental. Para un científico, un artista ó un intelectual la felicidad puede estar ligada a un descubrimiento, una creación ó una nueva cosmovisión, y representa una subida de tono vital y biorritmos. A un nivel superior la felicidad puede llegar a establecerse en una situación menos pasajera y más constitutiva, y derivar simplemente de la conexión con lo que es y la desconexión con los deseos. Es significativo que para el individuo en un nivel inferior de desarrollo de conciencia la carencia de deseos sea contemplada como algo patológico (y, según por quien, como peligrosamente contagioso). Sucede lo mismo cuando adviertes a un niño que cuando sea adulto ya no le gustarán (tanto) los cartoons. Desde la perspectiva adulta el hecho parece normal y hasta positivo, pero desde la perspectiva del niño, constituye casi una maldición gitana.