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sábado, 5 de noviembre de 2016

Zanahorias


                         -¿Qué me dices? ¡¡No me lo puedo creer!!
                         -Que sí, hombre, que sí. ¡Baja de una vez de tu nube y pisa ya la realidad cutre-salsichera!
                        -Y si no bajo ¿qué pasa?
                        -Pues que no formas parte de esa cutre realidad…
                        -Definitivo: ¡no bajo!
                        -También tiene sus ventajas…. Además puedes subir y bajar cuando lo desees.
                        -Seguro?
                        -Mientras tengas capacidad de autocontrol sí. Después….
                        -Bueno: bajo un rato y luego me vuelvo.
                        -Vale!
                        -Repíteme lo que me acabas de explicar, ¡te lo ruego!
                        -Pues exactamente lo que te decía. En el lugar en donde trabajo las personas que acceden a posiciones relativamente altas en el organigrama se ven sometidas a un tercer grado hasta que no resisten más. Entonces se las liquida si es que no han abandonado antes la lucha. Y aun así….¡¡hay cola para acceder a tales posiciones!!
                        -Bueno; esto corrobora la volubilidad de la naturaleza humana: todos piensan que a ellos no les pasará esto.
                        -O más simple aún: no piensan nada. Solamente están programados para trepar pero nada más.
                        -¡O sea que estamos como en la Edad de Piedra!
                        -En algunos aspectos sí….aunque piensa que a nivel evolutivo, la edad de piedra está a cuatro pasos de aquí….
                        -A nivel de evolución biológica sí, ¡pero a nivel de evolución cognitiva no!
                        -Quizás….
                        -Entonces dime, amigo, ¿qué es lo que mueve a los humanos?
                        -Pues quizá las necesidades que jerarquiza la pirámide de Maslow…
                        -El problema es que cada vez más humanos se quedan en el primer peldaño, el básico. Comida, bebida, aire, sueño, sexo y pocas cosas más…
                        -¿Pocas cosas? ¡No! Los personajes de los que te hablaba tienen necesidades más allá de las fisiológicas. Necesitan mandar sobre los demás, trabajar lo mínimo, ser muy visibles (cuando se reparten medallas; invisibles cuando vienen los castigos), recibir adulación,…..
                        -Bueno; todo esto caería dentro de otros niveles jerárquicos como la estima, la pertenencia al grupo, la seguridad…
                        -Sí, pero en su versión putrefacta!
                        -Ya sabes como pienso sobre todas estas cosas: frente a la erótica del poder….la orgásmica del desobedecer!!
                        -Si, pero con finura…
                        -¿Como?
                        -Lo que más molesta a los humanos –tanto a los que te describía como al resto- no es que se nos desobedezca sino que se nos plante cara.
                        -Por tanto, desobedecer, pero con estilo, tiento, nocturnidad y alevosía...
                        -Claro. Ofreciendo batalla lo único que se consigue es el fútil desgaste de ambas partes. Y además, ¿no nos roban nuestra dignidad? Pues ¡respondámosles con la misma moneda!
                        -Pero…¿tú te puedes creer de verdad que cuando enseñan la zanahoria podrida colgando del palo la mayor parte de la gente la persigue como si fuera una zanahoria perfectamente tierna y apetecible?
                        -¿No lo has visto ya muchas veces? ¡Respóndete tú mismo!
                        -¡Están locos esos humanos!

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