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viernes, 3 de abril de 2026

Moravia

 


    El número de coordenadas que pueden describir este mundo convulso en el que vivimos es muy grande -aunque encontremos numerosas relaciones directas entre ellas, lo que choca un tanto con el nombre que he elegido-. Da igual. Decía Alberto Moravia que "se puede ser fascista e inteligente; se puede ser fascista y buena persona, pero nunca las tres cosas a la vez". Esta ecuación encaja maravillosamente con nuestros actuales avatares. Es más, una parte no despreciable del malestar que destila el mundo (occidental) se deriva de la lucha que la ignorancia sostiene contra cualquier viso no diré ya de intelectualidad sino tan sólo de pensamiento mínimamente serio. Ello está en la base del terraplanismo, el anti-vacunismo y otros fenómenos similares. Es el retroceso intelectual mayor que ha tenido occidente en muchos siglos, y está apostillando su fin. El poder de la fuerza bruta se desencadena cuando sumamos "me gusta" y nos olvidamos del pensamiento profundo. Cuando el campo no se cultiva acaba ofreciendo malas hierbas. Hemos poblado el mundo de políticos que se corresponden con este tipo de planteamiento y ahora recogemos las consecuencias. Además hemos verificado que el enunciado antinómico al descrito por Moravia sí que es posible: se puede ser fascista, malvado e ignorante, todo a la vez.

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