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sábado, 21 de enero de 2012

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 Nuestro quehacer diario está inexorablemente unido a dos actividades singulares: la carga de baterías eléctricas (de telefonía móvil, pero también de máquinas fotográficas, de videoconsolas, de ordenadores portátiles, de cámaras de video, de tablets y mil cachivaches más, incluídos patinetes eléctricos y otros vehículos), y el tecleteo de códigos de acceso (tarjetas bancarias, cuentas de mail y redes sociales, pero también el acceso a cualquier página web en la que debamos registrarnos y especialmente a las redes informáticas de las empresas en donde trabajamos, en las que además el sistema exige de forma automática que se renueven periódicamente las contraseñas). ¡¡Lástima que Jacques Tati ya no esté en activo!!

2 comentarios:

Lluís P. dijo...

Fratello,
Al incordio de la recarga de los cachivaches que mencionas, se suma el hecho de que, cuando te renuevas el aparatito de marras, tu anterior cargador ya no sirve porque el modelo, incluso sin cambiar de compañía, ya es obsoleto. Con el tiempo, esto provoca la acumulación doméstica de un sinfín de cargadores de batería de todas las formas y colores, que aparecen a la vez cuando más te urge su uso y te obliga a encontrar el adecuado por el método de ensayo y error probando afinidades entre el móvil y la maravillosa clavija en un tiempo récord. El tema no es baladí, que se está presionando a la industria para que se uniformice el modelo y evitar así un montón de aparatos inútiles que van engrosando los vertederos de forma exponencial, con su potencial efecto contaminante.
En cuanto a la renovación de los códigos de acceso, añadir que actualmente uno propone un password y el ordenador le dice si vale o no, para más inri del sufrido usuario que debe pensar qué debe introducir a su propuesta para que sea aceptada por el cerebro de silicio: que si mayúsculas, que si intercalar un símbolo, etc… todo en pos de una seguridad más que dudosa. Además, se recomienda no repetir el mismo código de acceso en las distintas aplicaciones que uno utilice (suscripción digital a un periódico, por ejemplo), porque si alguien consigue descifrarlo, puedes quedar a merced del pirata de turno en tu correo electrónico, acceso al banco on line, etc…
Gracias por recordarnos que las ciencias avanzan que son una barbaridad, y con ellas las barbaridades que conllevan.

fp

carles p dijo...

....Y otro dia podemos hablar de los famosos contratos de licencia ó de los bancos ante los cuales tienes que marcar "acepto" o firmar unos pliegues de papel repletos de letra pequeña....

fp