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viernes, 12 de febrero de 2016

Dioscorides, o del fractal de las cajas chinas


                   El alba del siguiente día pudo observar como Teenetes practicaba sus ejercicios de yoga matinales, sus abluciones y su ofrenda a los dioses antes de bajar a desayunar a la sala Luis XV de villa Paprika, que a esa hora y debido al sol naciente, ofrecía a los madrugadores huéspedes un milagroso espectáculo lumínico. Primula, observando atentamente, indicaba al personal las necesidades de sus invitados. En la gran mesa circular se hallaban ya Diaximenes y Octopa, ésta última interpretando los sueños que puntualmente le relataba su anciano interlocutor. Pronto se unieron al grupo Dioscorides y Teenetes, que se habían encontrado en el ascensor. Epistaxio todavía dormia y Podialgio, después de pasar una mala noche, había conseguido ser llevado en brazos de Morfeo a una hora que le prevenía bajar temprano a la colación matinal. –“Como te iba diciendo, ¡oh Teenetes!, ayer estuve, durante la duermevela hipnagógica, digiriendo las palabras que utilizaste en tu argumento en contra de mi defensa de la evolución, y un segundo antes de caer en el sueño todo el panorama se ensambló en mi pensamiento de forma clara y distinta”. –“Descríbenos la narrativa de tal ensamblaje, honrado Dioscorides”, -suplicó Olecrania, siempre en busca de nuevos argumentos. –“Pues bien, mi argumento se basa en el descentramiento, en el paso de una perspectiva limitada a una más amplia que limita la primera a un corte n-1 dimensional de la segunda”.-“aclara tus palabras, Dioscorides, o acabaras en el club de los pensadores oscuros”-apostilló Teenetes. -“Lo siento, Teenetes, mi lengua no alcanza a expresar prontamente el entramado con que la intuición me ha obsequiado… digamos que lo que veo es que esa extraña y escurridiza percepción a la que llamamos tiempo y a la que habitualmente relegamos como un elemento que nada tiene que ver con nuestras habituales coordenadas espaciales está relacionada con el descentramiento de orden n+1 al que aludía.”-“¡No fastidies que acabas de reinventar la relatividad restringida, Dioscorides!” –gritó, decepcionada, Olecrania-. “-¿Para esto has utilizado un preámbulo tan ampuloso?”. –“Comprendo tu decepción, Olecrania, pero antes de juzgar mis balbuceos déjame terminar, te lo suplico” –contestó un hemiavergonzado Dioscorides-.“No hace tantos años que todavía se debatía sobre la biogénesis en términos de panspermia, de generación espontánea, de hecho aislado, de hecho no observable por científicos de las más variadas corrientes de pensamiento. Curiosamente, al abandonarse la hipótesis de la generación espontánea –que hoy en día parece que hace reír a casi todo el mundo- se retrocedió también en la hipótesis de la evolución desde la no-vida, y se substituyó por la hipótesis panspérmica –que refiere, sin duda, al mito- o la consideración de la biogénesis como un accidente de probabilidad mesurable nula –que refiere a una negación escéptica con pocas probabilidades de desarrollo ulterior”. –“A-a-a-a-ahora s-s-s-si que he pe-pe-perdido el hilo, Dioscorides” –confesó Diaximenes, recién sumado a la deambulante argumentación de su contertulio-. –“Intenta revolver un poco toda mi palabrería anterior, ¡oh Diaximenes!, y dejar que dé lugar a un nuevo aroma: Todos los protagonistas del debate pasaban por alto el hecho de que el proceso de biogénesis se dilata lo suficientemente en el tiempo como para considerar que no ha acabado aún de desarrollarse. Cualquier consideración, por teórica que fuera, no constituía más que una foto fija. Nuestra observación de los fenómenos del mundo, con toda su dinámica, su sistémica y sus constelaciones, no deja de ser también la observación por parte de un entomólogo de una caja de mariposas clavadas con alfileres. Enlazando ya con las consideraciones de ayer puedo comprehender vuestras notables aportaciones con la idea de que 1/ el invariante de Teenentes con que cotejar los estados evolutivos tiene la misma naturaleza de corte epistemológico que los estados, pero en un orden de dimensión n+1 y 2/ las metaposiciones que apoyan cualquier narrativa se hallan en el mismo orden dimensional que la narrativa original”. –“O sea que –prosiguió Olecrania- llegas a la filosofía de Heráclito 2500 años más tarde, pero con un condimento de relatividad, de autogeneración de sistemas y de recurrencias gödelianas ”. -“Ni más ni menos, sagaz Olecrania”. –“Pero ya sabes bien, audaz Dioscorides, que la cultura occidental, de la cual procedían los precedentes que has enumerado, tuvo siempre una fijación con el ser de Parménides más que con el devenir de Heráclito”. –“Pero con muchas y notables excepciones, amable Olecrania: Hegel, Nieztsche, Heidegger, … Se podría decir que la visión del ser y la del devenir son mundos que se autocontienen simultáneamente, como el ying y el yang. Yo te acabo de describir la visión desde una de las perspectivas. Te podría de la misma manera describir la visión complementaria, la que tú llamas habitual a lo largo de la historia de occidente. La visión que da origen a los términos evolución y comparación entre estados evolutivos que discutíamos ayer. Fíjate cuan cosida tenemos esta visión a nuestra epidermis que somos incapaces de ver la visión alternativa que acabo de tratar”. –“Pero entonces, querido Dioscorides, ambas visiones representarían la misma realidad vista desde ángulos diferentes?” –intervino, entre retador e irónico Teenetes-. “Querido Teenetes: sé hacia donde me quieres conducir: hacia una nueva dicotomía que englobe mi juego sofista. Mi respuesta es ésta: ambas visiones no son ni complementarias ni antagónicas: se autocontienen una a la otra hasta el infinito, como el huevo y la gallina. ¿Es ésta una respuesta conforme a tu alta concepción del razonamiento o debo sacar más conejos de la chistera?”-En este punto todos los concurrentes fueron incapaces de reprimir una sonora carcajada, incluyendo a Primula, que, una vez organizada la velada, se había sumado pasivamente al diálogo. Únicamente Epistaxio, que justo acababa de llegar a la sesión -y también a la mayoría de edad-, se sintió desconcertado, mientras Podialgio seguía descansando en sus aposentos. Primula invitó entonces a sus huéspedes a disfrutar del jardín de plasma que había instalado en el ala este de su villa para entretenerlos con diversas maravillas hasta la hora de comer.


2 comentarios:

Lluís P. dijo...

Fratello,
Releo los siguientes fragmentos de tu entrada: “mi argumento se basa en el descentramiento, en el paso de una perspectiva limitada a una más amplia que limita la primera a un corte n-1 dimensional de la segunda”; “lo que veo es que esa extraña y escurridiza percepción a la que llamamos tiempo y a la que habitualmente relegamos como un elemento que nada tiene que ver con nuestras habituales coordenadas espaciales está relacionada con el descentramiento de orden n+1 al que aludía”; “el invariante de Teenentes con que cotejar los estados evolutivos tiene la misma naturaleza de corte epistemológico que los estados, pero en un orden de dimensión n+1”; “las metaposiciones que apoyan cualquier narrativa se hallan en el mismo orden dimensional que la narrativa original”. –“O sea que –prosiguió Olecrania- llegas a la filosofía de Heráclito 2500 años más tarde, pero con un condimento de relatividad, de autogeneración de sistemas y de recurrencias gödelianas” y me viene a la cabeza la frase de Cantinflas “¿cómo dice que me dijo que dijo?”. No te lo tomes a mal, pues mi pecado es doble: mis conocimientos son demasiado sucintos para seguir tu exposición, y nunca se deben extraer fragmentos de un texto, aislándolos del todo, puesto que puede conducir fácilmente a conclusiones erróneas. Mi humilde intelecto ha entendido que seguimos evolucionando, y que nos encontramos en un estadio más de la evolución, la cual, con el tiempo, nos conducirá a una especie humana que nada tendrá que ver con la actual, ni en el contenido ni en el continente. ¿Puedes corroborar mi deducción? Seguro que me he dejado muchos detalles que nutren tu texto, vuelvo a excusarme.
Una última pregunta. ¿Hay intención de anacronismo entre el nombre de los personajes, el salón Luis XV y el ascensor? Yo creo que son perfectamente compatibles con una situación actual, pero no sé si ha habido intención de jugar con el tiempo.
Nihil obstat,
fp

carles p dijo...

Fratello,

He releído el texto y, cosa rara.....me ha gustado! Sí, seguramente tu conclusión coincide con mi exposición en cuanto a evolución. ¿Hacia donde? Mmmmm,esto no lo veo tan claro. Teniendo en cuenta nuestras tendencias actuales, quizás a la m.... (y no habrá m.... para todos, como decía Fenelón en sus célebres doloras).
Seriamente, y cito como tú el texto en boca de Dioscorides: "mi lengua no alcanza a expresar prontamente el entramado con que la intuición me ha obsequiado"; o sea que debido al automatismo y concentración de la escritura el mensaje, o mejor, el aroma del mensaje, se pierde.
Última respuesta: más que intención anacronística hay una especie de parodia de la postmodernidad, en la que conviven elementos de épocas distintas.

Imprimatur possum
fp