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martes, 17 de noviembre de 2009

Verdades


No debéis temer a la verdad; sólo la verdad os hará libres. Esta famosa cita de la carta de san Pablo a los Romanos, bien que en el siglo I no se había inventado aún la filosofía crítica, tiene un gran contenido autoreferencial. Y la verdad a la que hace referencia es, simple y llanamente, la verdad subjetiva ó intersubjetiva. Es una frase fuertemente asociada al desarrollo de la persona, una afirmación que invita al crecimiento, de aquellas que te ponen un espejo enfrente de tu rostro para que aumentes tu grado de conciencia. Un poco como la historia de Pinocchio, Pepito Grillo y la famosa nariz creciente. Pero claro, lo que no dice es que la verdad sea agradable a primera vista, como tampoco lo sea la libertad. Y en los circuitos mercantilistas lo que se vende no es libertad, sino todo lo contrario. Se vende todo tipo de pócimas para adormecer la conciencia y acceder con ello a una efímera sensación de bienestar que dura poco y además deja resaca, con lo que la pócima debe de ir aumentando cada vez más su potencia sedativa, hasta convertirse en estupefaciente que llegue a provocar una profunda escisión interna del ser. Puedo parecer estrechamente moralista pero me ciño simplemente a datos objetivos. Ya sé que el mundo, ahora como casi siempre, prefiere vivir engañado y feliz. Debe ser por eso que hoy día cualquier presentación, información, resumen ó actualización debe de contener altas dosis de (auto)engaño, so pena de no pasar censura previa. Lo que más me inquieta en estos casos es la naturaleza del supuesto receptor del engaño. A fuerza de querer engañar con menguante sentido de vergüenza o de disimulo nuestra meta natural no es otra que la del autoengaño. Y eso es más bien patético. El mundo engañado y feliz, a propósito , es el título de una agridulce cancioncilla de Mozart con texto de Christian Weise:


El rico necio, forrado de oro,
atrae las miradas de Celimena;
ella repudia al hombre honesto
y elige al chicharelo por marido.
Se celebra una fiesta suntuosa,
y pronto llega el arrepentimiento.
¡Si el mundo quiere ser engañado,
que sea engañado¡

Beate, que hace pocos días
era la reina de las cortesanas,
empezó a vestir de violeta,
y a adornar púlpitos y altares.
A juzgar por su apariencia,
muchos la tendrían por un ángel puro.
¡Si el mundo quiere ser engañado,
que sea engañado¡

Cuando beso mi Carolinilla
tiernamente le juro fidelidad eterna;
ella hace ver que ningún otro joven
conoce aparte de mí.
Una vez que Cloé me robó el corazón
Damis ocupó mi lugar.
¡Si todo el mundo debe ser engañado,
yo también seré engañado¡

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