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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Colecciones


Quien más quien menos, todo el mundo se dedica a coleccionar algo. Además de los que normalmente son clasificados como coleccionistas, quienes suelen basar su afición en el deseo de completitud de un conjunto cerrado (sellos, monedas, chapas, insectos, minerales, grabaciones de Charles Trenet) ó una categoría concreta (plumas estilográficas, miniaturas, arte precolombino, discos de jazz) también tenemos a los coleccionistas de recuerdos, afición que se acrecienta con la edad y la experiencia, los coleccionistas de dinero, que son quizás los que menos tiempo tienen para gozar con su colección (colección aburrida por repetitiva y a la que en muchos casos no se le presta atención), los coleccionistas, por último, de experiencias que, en el fondo, somos todos, aunque muchos solamente quieran coleccionar algunos ítems de tal colección, y ahorrarse el resto. Las colecciones forman parte del espacio propio interior al que aludía hace poco, pero quizás representan en este caso un impedimento al flujo natural. Es como si construyéramos un dique que retuviera todo aquello con lo que de alguna manera nos identificamos dejando pasar el resto. Siempre es bueno agarrarse a algo que forma parte de nosotros, aunque quizás seleccionando siempre la mínima cantidad de peso. Como en aquella pregunta estúpida de los libros, los discos y las islas desiertas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

fratello,

hay dos aspectos de las colecciones que me gustaría destacar. El primero, que a pesar de formar parte del "espacio propio interior"(te cito textualmente) son un excelente vehículo para relacionarse con semejantes que comparten tu misma afición (hay encuentros internacionales de coleccionistas de chapas de cava, entre otros), aspecto muy positivo porque enriquece tu conocimiento del tema que coleccionas y facilita las relaciones humanas. La segunda, que toda colección es casi siempre incompleta, lo que se convierte en el mayor estímulo para el coleccionista. Sin embargo, con la edad te vas dando cuenta que a tu frase "siempre es bueno agarrarse a algo que forma parte de nosotros, aunque quizás seleccionando siempre la mínima cantidad de peso" le sobra el adverbio "quizás" para convertirse en una verdad como un templo.
Un abrazo,

fp

Anónimo dijo...

A mi también me gustaría destacar dos cosas de las colecciones: el enorme poder que tiene el hábito constante de recopilar los objetos coleccionados y la ilusión del coleccionista y la que genera en su entorno.
Feliz año,

ml

carles p dijo...

Las relaciones cordiales con tus semejantes; la ilusión propia y compartida...cosas ambas muy bellas y deseables !!

Muchas gracias y feliz año para los dos.