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sábado, 5 de marzo de 2011

Camino central


            Casi estoy por pensar que dos impulsos en principio antagónicos que todos sentimos en algún momento en lo que respecta a  nuestra relación con el mundo y la sociedad, la rebelión y la aceptación, se corresponden con las actitudes tradicionalmente adscritas a Occidente y Oriente, respectivamente. Las rebeliones (me refiero a las internas) tienen un lado positivo: pueden hacer desatascar una situación y hacer renovar un flujo, flujo externo como corresponde al sentir occidental. La aceptación –que, por regla general, sigue de forma natural a una rebelión- tiene la virtud de poner las cosas en su sitio para que el flujo –ahora me refiero a un flujo interno, el que corresponde al sentir oriental- siga su curso hacia la transparencia que permita el acceso hacia la liberación, hacia el fin del (auto)engaño. Las construcciones culturales han hecho que los occidentales percibieran a los orientales como faltos de impulso y determinación para la acción y que los orientales percibieran a los occidentales como unos irreflexivos a la caza de una pura ilusión. Es decir, que han visto la parte negativa de la cultura ajena. Cuando seamos capaces de equilibrar los factores antagónicos vislumbraremos el camino central, el único capaz de superar el dualismo e integrar los contrarios.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente tu reflexión Carles!
Arriesgaré más aún, y me someto a críticas voraces.
Oriente es la pasividad receptiva, el Yin, el lado femenino del planeta, mientras que occidente es la emisividad activa, el Yang, el lado masculino de nuestro planeta.
Fíjate en las personas orientales (asiáticos), tanto hombres como mujeres poseen hasta incluso físicamente esa falta de agresividad, cabellos lacios (estables) piel muy tersa y sin vellos, sin discontinuidades (estables), muy poca diferencia fenotípica entre el hombre y la mujer (estables).
A gran diferencia la occidental es una raza viril en lo fenotípico, incluso las mujeres, aun cuando estéticamente femeninas no son sumisas y tienden a ser vampiresas (plenas de eros/testosterona) o en caso contrario directamente son viriloides, rebeladas ante la condición femenina (feministas). Está bien visto en occidente una mujer virilizada (feminista), y está pésimamente mal visto un hombre pasivo o feminizado, delicado.

Occidente es como el varón, es arrojado, apresurado por salir del nido hacia la calle, atolondrado por los deseos, un adolescente lleno de testosterona, materialista por falta de dedicación a la introspección y muy capaz de logros externos importantes (cuando no los aborta por su misma torpeza).

Oriente es lo opuesto, aun el hombre guerrero es "pasivo" ante la ley del honor y se auto/penetra con el sable (harakiri) antes de perder ese honor y esa "pasiva" lealtad, (a diferencia de un guerrero occidental que sólo busca penetrar con su sable o sus balas a otro, pero él jamás permitirá ser penetrado)
Y ni que hablar de la exquisita receptividad femenina de la mujer oriental, perfectamente delicada, ausente al 100% de testosterona, toda útero anímico, toda energía espiritual progestacional, toda sumisión extrema y sublime que JAMAS será comprendida por un hombre o una mujer occidental, JAMAS JAMAS JAMAS!!

Aceptación femenina versus rebelión masculina.

Esto está muy bien graficado en la película "Heaven and Earth" con una maravillosa banda sonora de Kitaro.

Carolina-

Anónimo dijo...

(aclaración) La película "Heaven and Earth" muestra justamente nuestra incapacidad planetaria para acceder a ese Camino Central.

Carolina-

carles p dijo...

Hola Carolina,

Totalmente de acuerdo con tu bellísimo e instructivo discurso. El camino central es el de la equilibración (en Occidente diríamos el de la síntesis dialéctica).
Carles