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viernes, 4 de noviembre de 2011

Límites

  Los límites son a menudo las fronteras que imponemos entre categorías que nos inventamos. Dicho así suena muy fundamentalista pero si lo pensamos bien, ¿quién pone los límites y donde los establece? Pues la costumbre, el buen hacer, la moralidad imperante, la autoridad, la fuerza, las características cibernéticas del sistema, las reservas materiales ó energéticas, la capacidad, la paciencia…Los menores siempre están buscando los límites por pura necesidad, y cuando los hallan se encuentran simultáneamente con el alivio y el chasco ó el sopapo. A los adultos en ocasiones los límites les pueden sugerir algo así como falta de libertad o cortapisas. Muchos de tales límites son solamente atravesados por unos pocos exploradores que acaban llevando tras de sí a toda la manada. Sin ambargo, en esta sociedad plana y desalmada que estamos sufriendo algunos límites se van corriendo cada vez más rápidamente hacia lo que nos parece intolerable. Los bancos cada vez ofrecen menos no solo intereses sino seguridades por seguir especulando con nuestro dinero. Los servicios públicos cada vez ofrecen menos calidad porque los fondos destinados a tal empeño han sido robados por un número siempre creciente (¿sin límite?) de malhechores de guante blanco. Los  daños ocasionados a la biosfera terrestre, pese a todas las buenas intenciones, siguen creciendo en progresión geométrica. Sin embargo, siempre acabamos aceptando la ampliación de tales límites. Esta vuelta de tuerca constante ¿tendrá un límite?

2 comentarios:

Lluís P. dijo...

Fratello,

Discrepo de tu última afirmación “siempre acabamos aceptando la ampliación de tales límites”. En la crisis económica actual, provocada por un sector bancario excesivamente voraz en un ejercicio de capitalismo salvaje sin precedentes, ya hay respuesta popular a estos desmanes en los “indignados”, manifestándose a nivel planetario contra un sistema que sólo adora al becerro de oro de las finanzas, abriendo cada vez más la brecha entre ricos y pobres. Otro ejemplo lo tenemos en la “primavera árabe”, poniendo en jaque (y mate para Egipto y Libia) a las dictaduras árabes que han traspasado todos los límites en la ridiculización de los derechos humanos.
El que va ensanchando su límite (imponiendo su ley o marcando una moda, por ejemplo) debe ser muy consciente de que al otro lado de la línia que va marcando terreno se halla la reacción que, más tarde o más temprano, neutralizará su acción expansiva. Todo es cuestión de tiempo.
Un abrazo,

fp

carles p dijo...

Fratello,

Evidentemente tienes razón con tu lectura de los límites. Es precisamente a lo que me refiero con lo de las "características cibernéticas del sistema". Un sistema acoplado positivamente se desestabiliza de manera exponencial. Fíjate, por eso, que en mi post me refería a multitud de acepciones del término "límite" e intentaba (apresuradamente, como siempre) buscar una relación entre atravesar unos límites y encontrar nuevos espacios. Lo de los indignados es la respuesta que amplía realmente los límites que tanto han estrechado los malabaristas del timo a gran escala.
Ora et labora,