Páginas vistas en total

domingo, 8 de junio de 2014

Viaje


                     El mundo está cambiando de forma acelerada. Para poder dar cuenta de este cambio necesitamos de un marco, un paradigma, una perspectiva. La necesidad del marco está fundada en la objetivización de nuestras percepciones: podremos ser capaces de observar/aprehender/conocer/racionalizar/controlar. En otras palabras, necesitamos de un metaespacio privilegiado. Este hecho se ha dado siempre por supuesto en relación con las Humanidades pero no fue hasta Koyré, Bachelard y Kuhn que quedó claro que aplicaba igualmente a las ciencias de la naturaleza, cuyo estudio es tan humano como el de las humanidades propiamente dichas. Pero en una época de cambio es difícil establecer un marco que nos sirva para un trayecto significativamente duradero. Debemos ir cambiando de marco conforme nos aceleramos. En la mecánica clásica las estrellas fijas se tomaban como sistema de referencia no movible, aunque las estrellas también tienen paralaje y movimiento aparente. Todo depende de la escala a la que nos movamos. ¿Qué necesitamos, pues, ahora, si queremos seguir conociendo? Por un lado, necesitamos ampliar nuestro ámbito de visión. Como en el Renacimiento, debemos ser capaces de poder observar a la vez disciplinas muy diferentes –disciplinas antiguas y también nuevas disciplinas-. También debemos ser capaces de mirar con ojos nuevos, otorgando así una validez relativa a nuestros marcos previos de referencia. Debemos, por fin, y como hecho adicional sin precedentes, ser capaces de ir más allá de nuestro método analítico y basado exclusivamente en la razón y alcanzar una visión trans-objetiva –estoy intentando hablar de una nueva forma de subjetivismo que no tiene nada que ver con lo que usualmente se entiende por ello-. El nuevo subjetivismo no tendría demasiado que ver con la llamada Inteligencia Emocional sino más bien con la convicción de que somos parte del sistema y no deberíamos aislarnos de él para su comprensión. Un poco como la amenaza del ego: el desarrollo del ego como mecanismo psicológico de supervivencia se tiene que ver superado evolutivamente con la convicción de su esencial falsedad so pena de hacer todavía mayor la desconexión. 

4 comentarios:

Lluís P. dijo...

Fratello,

Tu insistencia en la concienciación del cambio que se está produciendo es encomiable, pero lo es más tu maestría en describir cómo debemos adaptarnos a él. A veces un punto críptico, debo reconocer que a mí me ha costado de seguir tu hilo conductor en entradas precedentes. Sin embargo, el desánimo que sentí entonces se ha evaporado por completo después de leer “Viaje”. Tu discurso me ha entrado tan fácilmente que me he sentido anímicamente reconfortado, con el íntimo placer que produce el entendimiento de un ensayo intelectual sobresaliente en todo. En un sucinto párrafo expones un planteamiento clarísimo del cambio, para pasar a describir después cómo adaptarse a él, y rematar la faena (de dos orejas, rabo y salida a hombros por la puerta grande) con una referencia al ídolo “ego” que da en el clavo. Estamos sumidos en un proceso de exaltación del “Yo” a todos los niveles, con el capitalismo salvaje como becerro de oro, pero su dañino efecto en la sociedad empieza a ser tan evidente (por lo grave del mal que inflige, enriqueciendo estratosféricamente a unos pocos a base de empobrecer cruelmente al resto) como para que ya empiecen a vislumbrarse ciertos atisbos de protesta insobornable.
Deseo que se cumplan tus deseos, pero me temo que, como cualquier parto, no podremos evitar el dolor concomitante.
Te sigo leyendo porque creo que, aunque sólo te pille un porcentaje muy ínfimo de lo que transmites, el placer de éste supera con creces el esfuerzo.
Gracias por ayudarnos a crecer,

fp

rosa dijo...

Hola Carles: Totalmente de acuerdo con el comentario de Luïs P.
A propósito del ego, y siempre desde mi punto de vista (limitado al arte)me parece muy claro que el estancamiento tan notable de éste, por lo menos en las artes plásticas, ya se empezó a gestar en el Romanticismo, cuando el papel del artista como genio único e irrepetible, aunque ciertamente produjese figuras de gran dimensión, cerró el camino a otras exploraciones, lo que nos ha conducido demasiado a menudo a una introspección estéril por incomprensible e incomunicable. El marco, como tú dices, se encogió hasta a ahogar cualquier comunicación.Rosa.

carles p dijo...

Lluís y Rosa,

Muchas gracias por seguir leyendo mis repetitivos escritos. Es un honor contar con lectores sensibles, inteligentes y ponderados como vosotros.
Os declaro lectores de honor del blog !!

Abrazos

Crls

rosa dijo...

Carles:
Leer tu blog se nos convierte en una costumbre parecida a la de hacer gimnasia regularmente. ( A mí por lo menos).Y contestarte en un desafío que pone en marcha las neuronas, las que queden...
¡Gracias por el honor! Rosa.