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domingo, 9 de agosto de 2015

Patetismo nacional


                       Acabo de revisar la temporada de los estivales BBC Promenade Concerts londinenses y observo con envidia que prácticamente cada dia del verano se ofrecen dos conciertos diferentes en el Royal College of Music y en el Albert Hall. Conciertos de todo tipo, precio y alcance, pero siempre con unos mínimos de calidad asegurados. El ciclo de conciertos posee la venerable antigüedad de 120 ediciones y, pese a que en ocasiones se lo ha querido considerar como un ciclo “refrescante” con música orquestal popular que invariablemente saca a pasear la Pomp and Circumstance nº 1 de Elgar (cosa que todavía hace cada año en el concierto final, entre patrioteras banderas agitándose), el ciclo abarca desde la comedia musical o la música de films hasta la música orquestal clásico-romántico-contemporánea, barroca o antigua. Ni que decir tiene que la sala se llena con facilidad. En las primeras filas de platea las butacas se suprimen y la gente, de pie y por buen precio, puede observar de cerca el concierto (práctica compartida con teatro de la Ópera de Viena). En España, una vez más, derecha casposa e izquierda populista se dan la mano para negar el hecho de la cultura musical. Tanto para unos como para otros la música “clásica” es puramente un hecho social, y ambos grupos actúan en consecuencia a este miope razonamiento. La asignatura de música, aquella cuya introducción hace casi cuarenta años tanto supuso para unas generaciones de alumnos pero especialmente de maestros, ha sido eliminada de un plumazo. No hay dinero para eso. Y, mejor aun: una sociedad infantilizada es mucho más fácilmente manipulable. La música, como lenguaje artístico que es, permite el acceso a formas de pensamiento múltiple y es capaz de abrir la mente de forma efectiva. En la mente de buena parte de la sociedad local la música es aquello que se imparte en las academias en las que se aparca a los niños un rato por las tardes. Hace pocos días el consistorio municipal barcelonés ha devuelto, en gesto absolutamente primitivo, el palco del Teatre del Liceu al que tiene derecho. Precisamente uno de los gestores de ese teatro, el representante de los propietarios históricos, declaraba hace unos meses que la ópera tenía que ser cursi, que cuanto más cursi, mejor. Que Puccini, como compositor cursi que es (¿¿??), le gustaba mucho. Tanto uno como el otro dan muestras de una ignorancia patética. Y esta ignorancia es una muestra del conjunto. Es fácil demostrar, con números, que es más barato asistir a una función de ópera que a un partido de fútbol. Entonces…¿que es lo que se odia? No es una cuestión de lucha de clases sino de complacencia en la ignorancia. Volviendo a los Proms, hoy me he tragado todos los conciertos que la West-Eastern Diwan Orquestra (orquesta que trabaja en Sevilla y que recibe algún apoyo financiero por parte de la Junta de Andalucía, dicho sea de paso) ofreció allá en 2012. Las nueve simfonias de Beethoven complementada con obras no tan conocidas o agradables para el gran público. Admiro a Barenboim como músico y como persona. En el caso de esta orquesta la música tiende puentes y crea sinergias entre personas que pertenecen a comunidades “oficialmente” enfrentadas. Quizás sea este poder de la música el que temen las caspas y los populismos.

2 comentarios:

Lluís P. dijo...

Fratello,
quizás la contribución del venezolano José Antonio Abreu (ver https://www.youtube.com/watch?v=JxcLk4uJaIk) apunta hacia la dirección correcta para corregir tanta estulticia e ignorancia de nuestros políticos sobre la música clásica.
Tu entrada al blog es una excelente presentación/acusación de un lastre cultural que arrastramos desde tiempo inmemorial. Ojalá algún día quede obsoleto todo lo que comentas (y nosotros que lo veamos).
Saludos,
fp

Anónimo dijo...

Hola Carles
Este post parece haber sido escrito movido por un torrente de indignación, no es para menos por el tema que tratas y la información que das (algunas cosas las conocía otras no)
Vivir, trabajar en este país es demasiado a menudo sinónimo de frustración, motivo de tristeza o (incluso en vacaciones) causa de fatiga emocional.
Yo no soy optimista respecto a un futuro próximo, en vez de avanzar hacia una sociedad más justa,cohesionada y educada parece que vamos en la dirección contraria.
Respecto a los "Proms",seguramente sabes que se pueden escuchar algunos en Radio Clásica (unos en directo , otros en diferido).Se puede consultar la programación de antemano en la web (radioclasica.rtve.es, creo)
Yo la verdad es que no lo consulto pero desde hace tiempo he podido escuchar unos conciertos estupendos con un público entusiasta que nos demuestra (como si eso hiciera falta!) que hay países y sociedades mucho más afortunados que el nuestro.
Gracias por tanta información
Bon estiu! Filo