Páginas vistas en total

viernes, 22 de enero de 2016

Ambitos


                        La evolución, por regla general y a largo término, comporta un aumento de  la complejidad. Y con ella el aumento de posibilidades tanto para lo mejor como para lo peor. Hablo en general, tanto de los sistemas biológicos como de los noológicos. Nuestro estado de evolución en cuanto a los medios de comunicación no es una excepción y actualmente la red nos permite acercar tanto a las cimas del arte, del pensamiento y de la ciencia como efectuar un descenso a las simas más miserables del narcisismo, la necedad, la locura o la sinrazón. Los sistemas biológicos, por supuesto, también acusan la doble consecuencia del aumento de la complejidad, volviéndose a la vez más capaces pero en cierta manera también más frágiles. La gran diferencia de los sistemas actuales de comunicación estriba, a mi parecer, en la rápida configuración y modificación de su ecología. Hace solamente cincuenta años, el hecho de publicar un libro, opúsculo o incluso folleto de propaganda era un proceso limitado y más o menos costoso desde diversos puntos de vista. Y este hecho, en cierta manera, limitaba la generación de basura (que también, evidentemente, se publicaba). El nicho ecológico resultaba, así, limitado, y solamente las obras de envergadura alcanzaban una difusión importante. Hoy en día cualquier memo puede escribir estupideces en la red o, peor aún, colgar vídeos tóxicos o simplemente idiotas que alcanzan una difusión extraordinaria (aunque extraordinariamente efímera, también). No entro ya en el tema de los mensajes subliminales o los que tienen por objeto el lavado de cerebro de los receptores. Y la estupidez tiene, así, un efecto multiplicativo importante. Es la celebración masiva de la ignorancia, nuestro becerro de oro particular. 

2 comentarios:

Lluís P. dijo...

Fratello,
tienes razón en lo que dices, pero creo que es mejor un acceso universal a la red que algo que filtre según criterios de muy difícil fijación. Cuantos más seamos los que colguemos algo en lo que creemos puede ser interesante al público en general, más probable es que se detecte algo realmente revolucionario, aunque la red se llene de imbecilidades. Y si no es el caso, dejemos que el gran árbitro y juez de las cosas, el Tiempo, sea quien decida qué vale la pena que sea perdurable y qué no, como siempre ha sido.
Saludos,
fp

carles p dijo...

Fratello,

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Para que un sistema -físico, químico, biológico o social- se autoensamble es absolutamente necesario que las condiciones iniciales sean las de máximo desorden que permitan, por tanto, y con el concurso del tiempo, como bien dices, realizar el proceso. No se puede filtrar nada. Eso sería intentar dirigir la formación del sistema, y el resultado seria un sistema muy frágil.
Lo que me molesta en realidad no es que se publiquen terabytes de chorradas cada día sino el excesivo caso que se les hace. Y no solo hablo de adolescentes anónimos sino sobretodo de medios de comunicación.

Ora et elabora
fp