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sábado, 22 de mayo de 2010

Antropocentrismo


Debido, sin duda, a la tendencia gradualmente expansiva de la conciencia, con algunos de los estadios centrados en uno mismo, la historia de las ideas ha pasado por una fase fuertemente teñida de antropocentrismo. Existió, desde luego, una fase previa al surgir del yo, dominada por la identificación con el medio. En tal fase la percepción directa, animal, del fight or flight, hace de driver conductual. En esta fase la divinidad está representada por los astros, algunas especies animales o vegetales, los ríos, volcanes ó truenos. Con el advenimiento de las épocas míticas las divinidades comenzaron a antropomorfizarse (El “Y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza” del Génesis hebreo) y las percepciones a hacerse más abstractas, más asociadas al lenguaje y a agruparse en haces imbricados. Con el advenimiento de las etapas mentales las divinidades resultaron plenamente personalizadas (el “Dios es nuestro padre celestial” de Jesucristo) mientras que las percepciones dieron origen a unos lugares comunes que se fueron haciendo progresivamente externos a nuestra percepción. En la última porción de la etapa mental, la etapa mental-racional, que se correspondería más ó menos con el período de la Modernidad, esta vida externa de las percepciones llegó a su máximo apogeo. Todavía Kant, en plena Ilustración (la cumbre de la Modernidad), revisando en sus críticas la propia etiología del pensamiento, y poniendo a la postre la primera pica en Flandes contra de la propia Modernidad, concede a las percepciones del espacio y el tiempo la categoría de precondiciones de la experiencia, es decir, que representan elementos externos e independientes de nuestros juicios, tal como había postulado Newton desde el punto de vista de la Física. Con el advenimiento de las primeras pinceladas de la época transmental se pudo advertir que no solo se estaba antropomorfizando sino que se encubría a posteriori dicha operación. En el mundo de la Física, la relatividad general asumía que el concepto de espacio dejaba de tener sentido cuando se manejaban magnitudes astronómicas, mientras que la mecánica cuántica mostraba que dicho concepto tampoco era útil cuando se estudiaban distancias subatómicas. Ya anteriormente, la relatividad restringida había enseñado que el tiempo no pasaba por igual para todos los observadores. Todo esto coincidió con la progresiva substitución de las deidades personalizadas de las religiones tradicionales por una espiritualidad menos antropomorfizada y más cercana al misticismo (“misticismo ateo” ha sido llamado por algunos). El arte de cada época también ha ido de acuerdo con las mencionadas tendencias; desde el arte rupestre, íntimamente ligado con el simbolismo mágico, hasta la transracionalidad que nos propone la música de Morton Feldman.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Carlos
Leyendo tu post,he recordado a E.Fromm cuando habla del misticismo como "la consecuencia mas atrevida y radical del racionalismo".El misticismo es el conocimiento profundo del ser;es adentrarse en el misterio infinito de las cosas.Dejar atras los mitos y los dioses,y recorrer el camino de la espiritualidad sin que nada ni nadie monopolice el viaje.
No conocia la música de Feldman.Me parece llena de vacíos que ayudan a la meditación;pero me exíge mucha concentración(y un poco de paciencia).
Saludos
Susana

carles p dijo...

Hola Susana,

Gracias por leer mi blog y dejar tus interesantes comentarios. Sí, E. Fromm habla de algo parecido. De Feldman te recomiendo para acostumbrarse a su lenguaje obras como la pianística Palais de Mari, Rothko Chapell ó Coptic light. ¡Déjate llevar!

Saludos,

Carles