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viernes, 21 de octubre de 2011

Preferencias


Las discrepancias de pareceres emergieron junto con el nacimiento de la propia conciencia sobre ellos y se dirimieron de forma más ó menos violenta, por mera lucha por imponer la propia visión, hasta que el respeto por la visión ajena hizo su aparición. Fue una innegable conquista de la evolución cognitiva y moral. Pero toda nueva emergencia trae nuevas visiones y a la vez nuevas patologías. Y la patología de la postmodernidad es precisamente la supresión sistemática, bajo pena de alta sospecha, de cualquier escala ó jerarquía de valores. Evidentemente que el color verde no es mejor que el azul ó el rojo. Pero quizás este ejemplo tan simple nos podría enseñar que probablemente la ropa de color verde es la que le sienta mejor a determinada persona mientras que la de color rojo es la que le sienta mejor a otra persona. Cuando la potencial discrepancia se refiere a un intérprete musical (especialmente a cantantes líricos y pianistas), discrepancias que ahora han anidado fuertemente en las páginas de YouTube, deberíamos recordar que lo que estamos enfrentando son proyecciones de nuestro yo, que trata de imponerse sobre las proyecciones ajenas. En estos casos cabe decir que nuestra preferencia por determinados intérpretes no debería poner en marcha la identificación automática –e inconsciente- de nuestro yo con tales intérpretes. Cuando lo que enfrentamos son nuestros gustos por determinados autores y obras –y ya voy llegando a donde quería llegar- evidentemente que contra gustos no hay disputas y el respeto por la posición ajena es básico, pero no debemos confundir estas premisas con la ausencia de grados de hondura, significación, universalidad, invención, poética ó destreza técnica. Lo que quizás debemos de abstenernos es de comparar peras con manzanas. A uno le puede gustar Massenet más que Debussy en términos absolutos (demostrando así una limitación) o simplemente le puede gustar Massenet a un nivel y Debussy a otro nivel (como a uno le puede gustar comer una pizza de vez en cuando sin que ello conlleve que prefiera sistemáticamente la comida-basura a la alta cocina). El problema viene cuando ignoramos sistemáticamente a los autores de más enjundia escudándonos en la mayor facilidad –ergo, comercialidad- de las figuras menores. Y no me estoy refiriendo al carácter ó estilo de cada autor. La música ligera de Johann Strauss, Jacques Offenbach ó Federico Chueca es infinitamente mejor que la música supuestamente seria de Meyerbeer, Massenet ó Mascagni. Ahí queda dicho.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Carles:
Queda dit, i molt ben dit. Es allò d' Epictet que em serveix tant: "el gos com a gos, el cavall com a cavall". Es a dir, perfecte al seu gènere.
See you! Rosa.

carles p dijo...

Hola Rosa,

Gràcies pel teu savi comentari!

see you!

Anónimo dijo...

Hola Carlos
en cualquier caso siempre es mejor no traicionar nuestro criterio antes de ceder a la "amistosa-imposición" de la Postmodernidad.
Susana

carles p dijo...

Hola Susana,

Totalmente de acuerdo!