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jueves, 13 de junio de 2013

Lavaderos públicos


            Una importante parte de los mails que recibo habitualmente están enviados automáticamente por redes sociales que me informan de la última chorrada que han hecho o han dicho fulanito o menganita, o bien me instan urgente y repetidamente para que apruebe un link con el que alimentar un tupido sistema de contactos profesionales en donde la gente saca a pasear sus más míseras frustraciones (básicamente los perfiles parecen competir en el número de “head”, “general manager” y otros títulos que ya solo parecen engañar a quienes los exhiben). ¿De dónde proviene tanto amor propio herido? ¿Por qué nos empecinamos en mantener el estancamiento? ¿Por qué no tiramos de una vez la cadena del váter? Solamente entonces aflorará lo bueno y auténtico que todos llevamos dentro: cuando se deje de tener miedo a ser lo que ya se es. Sucede algo parecido cuando un intérprete malo (actor, músico, cantante, bailarín, deportista) deja de actuar, tocar, cantar, bailar o moverse con un fin concreto y solamente se exhibe. Dicen los que alimentan este tipo de montaje que lo importante es salir en la foto: si no sales es que no existes. Y yo afirmo, con la contundencia de un emperador romano: quizás es mejor no existir en ciertos mundos y reservar nuestra energía para otros. El mundo frenético que nos retratan las redes sociales y otros productos de masas de Internet y que nos quieren vender como el único mundo no tiene un ámbito más profundo que el de las cotillas que iban a lavar la ropa a los lavaderos públicos y ponían a todo el vecindario a parir. Es más extenso, pero todavía más superficial y anónimo. ¡Por favor, atrévanse a decir de una vez para todas que el emperador, sencillamente, va desnudo! 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Carles:
Pues si tu te sientes emperador romano, yo... como la reina de Saba. Mi corta experiencia en facebook fué decepcionante, de modo que lo dejé caer y no he probado ninguna otra "red" de ésas tan interesantes. Probablemente surgirá alguna otra cosa que permita cotillear aún más rápido y la cacofonía nos llevará a la situación babélica para la que ya falta poco.
A lo mejor será divertido.
Un abrazo . Rosa.

Lluís P. dijo...

Fratello,

Las redes sociales no son más que puntos de encuentro, con el atractivo de abarcar el planeta entero. La facilidad con que se comparten opiniones, imágenes, etc … es un logro tecnológico relevante, luego por mi parte no le veo inconveniente al continente. Lo del contenido ya es harina de otro costal, y ahí estoy de acuerdo con tu crítica. La gente pierde el tiempo de manera miserable en una retahíla de comentarios estúpidos, cotilleos insulsos e imágenes intrascendentes. Sin embargo, puedo asegurarte que también existen foros que aúnan a personas interesadas en temas de lo más variopinto pero con una seriedad a años luz del resto de internautas. Son pocos, sí, pero para ellos (y para los interesados en el tema que exponen) la red social es una herramienta muy útil para compartir pareceres. Para esta gran minoría, tirar de la cadena del váter supondría un retroceso en su atractivo común. Por lo tanto, como todo en esta vida y a pesar del entorno mayoritariamente vacío de contenido que nos rodea, lo importante es tener criterio y saber encontrar aquellas perlas que, cual aguja en un pajar, se esconden en el océano de las redes sociales.
Saludos,

fp

Anónimo dijo...

Respondiendo al comentario de Lluis P., digamos que es obvio que lo importante no es la herramienta, sino su uso...pero el uso abusivo o deformante es lo que indigna y contra lo que hay que proponer algo mejor.O apartarse al modo aristocrático que propone Carles!
Un abrazo . Rosa.

Lluís P. dijo...

Rosa,

yo me apunto a la opción escogida por Carles (¡pero sin romper la herramienta!), puesto que ir contra la estultícia dominante en las redes sociales me parece un esfuezo inalcanzable.
Por otro lado, algunos medios de comunicación ya se han hecho eco del abandono de facebook por parte de un número creciente de jóvenes al detectar la incorporación en ésta de buena parte de sus padres, lo que, según los hijos, amenaza su intimidad (!!). ¿Otro ejemplo de morir de éxito?
Saludos,

fp

carles p dijo...

Fratello,

Por tirar de la cadena del váter hago referencia al amor propio herido, la inflación del ego y todo el narcisismo/exhibicionismo. No hablo para nada de la red. No hace falta que me convenzas de que existen foros tranquilos, sabios y profundos. El formato de las redes sociales, a pesar de todo, sólo admite chorradas, el aunamiento de protestas y quizás algún haiku como forma más interesante.

El espionaje del Facebook de los hijos, eso sí, es una lección práctica de sociología aplicada de lo más útil...

Saludos al fratello y a la Reina de Saba!!

c