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miércoles, 16 de enero de 2008

Ansiedad (fractal) post-cartesiana


Asumiendo conscientemente –por una vez en este sitio-web- la caída presa del perspectivismo tardío y la ansiedad cartesiana más insidiosa, creo que una bisección interesante con la que analizar el mundo y sus modelos interpretativos consistiría en la clasificación y gradación de los puntos considerados como fijos en los diversos paradigmas/weltanchauung. Virtualmente todos los modelos consideran puntos fijos –básicos ó no-, ya que aquellos que no lo hacen apoyan todo su edificio en el vacío, que no deja de ser un punto fijo muy particular; el más alejado de cualquier perspectiva (como el punto de intersección virtual de una asíntota). La gradación de puntos no fijos consiste también en un punto virtual fijo. Desde el punto de vista del espacio físico, los puntos fijos se han ido ampliando a lo largo de la historia de Occidente: desde la superficie terrestre a los clusters de galaxias, agujeros negros y energía oscura, pasando por el globo terrestre, el sistema solar y la Vía Láctea. Pero además, con cada desplazamiento de los puntos considerados fijos ha tenido lugar un profundo cambio cualitativo en cuanto a nuestro modo de interrogar. Así, tal desplazamiento ha supuesto en buena manera una ampliación de nuestra perspectiva, pero también múltiples cambios en la naturaleza de tal perspectiva. Si focalizamos nuestra atención en el modo de conocimiento de las ciencias de la naturaleza, las perspectivas bajo las que se ha reflexionado sobre su estudio están basadas o bien en un punto fijo externo –leyes de la naturaleza/mundo objetivo externo ajeno a nuestras especulaciones- ó bien en un punto fijo interno –conocimiento histórico/ámbito de nuestras estructuras de conocimiento. En otras épocas se distinguía de forma un tanto naïf entre ciencias de la naturaleza y ciencias humanas (geisteswissenschaften) otorgando un saber acumulativo a las primeras y no acumulativo a las segundas. O sea, que las segundas originaban un tipo de saber sujeto a opinión, mientras que las primeras daban lugar a saberes absolutos ó no sujetos a opinión. En estos momentos, por suerte, esta distinción ya no está así de clara –aunque a nivel popular se siga considerando válida-. La supuesta acumulación de conocimiento, espejismo de la ahistoricidad, otorga un supuesto valor de punto fijo a muchos de los planteamientos de las ciencias naturales. El propio Kuhn hacía notar la paradoja de que, contrariamente a lo que sucede en la actualidad con los estudiantes de ciencias de la naturaleza, prácticamente ningún estudiante de humanidades ha dejado de ser confrontado con The Structure of Scientific Revolutions. El concepto de paradigma se ha visto reforzado tras su aplicación al mundo “real” de las ciencias naturales. Todos estos avisos sobre la falta de solidez de los puntos supuestamente fijos están, quizás, fundamentados en la necesidad de encontrar un punto fijo más allá, en otro nivel. Quizás se trate de la ansiedad post-cartesiana.

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