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viernes, 23 de enero de 2009

Células


Leo hoy una entrevista en la prensa con un científico del área biomédica dedicado a la investigación puntera en el área celular que plantea temas sobre la supervivencia y la longevidad. Hay que admitir que se le va algo la cabeza, pero es normal: hoy en día gran parte de la investigación básica, así como gran parte de la creación cultural, dependen de grandes sumas de dinero provenientes del erario público, administradas y concedidas por tribunales que juzgan a individuos ó equipos mucho más capacitados que ellos en lo que al tema en cuestión se refiere, y es por ello que la publicidad y la visibilidad se valoran como nunca antes se había hecho. Este señor habla de la posibilidad de la regeneración celular con el teóricamente consiguiente alargamiento de la vida, y reconoce que en su grupo se habla tanto de ciencia como de metafísica y que la ciencia hoy puede responder a cuestiones que en siglos precedentes respondían las religiones. Aquí ya se produce un frecuente malentendido entre los habitantes de Planilandia: el cruce de niveles que ya he comentado en muchas ocasiones. Las religiones pueden constituir una etapa en el desarrollo espiritual de la humanidad, pero en absoluto del desarrollo del conocimiento del mundo material (otra cosa es que los poderes fácticos religiosos hayan impuesto sus ideas –y sigan haciéndolo- a lo largo de la historia). En cuanto a la longevidad, de igual manera que se “adiestra” a las células para su supervivencia, hay que “adiestrar” a la mente consciente para poder afrontar tal longevidad. Los Lévy-Strauss, Carter, Oliveira a los que aludía hace poco siguen lúcidos no solamente porque sus células se encuentren en suficiente buen estado sino también porque sus mentes están preparadas para poder afrontar el paso del tiempo y los cambios de modo, ruta y dirección que cada época, de forma más ó menos súbita, impone. Y eso es tan ó más difícil de conseguir que lo primero.

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