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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Elegancia


                  Mercutio, el personaje amigo de Romeo Montesco en la tragedia de Shakespeare, hace gala a su nombre (que en realidad deriva del más cristianizado Marcuccio) y se nos presenta como un carácter plenamente mercurial. Ésta es una característica general del teatro de su autor, quien construía magistralmente sus personajes a través de figuras arquetípicas, mitológicas, tipos simbólicos, astrológicos... Es difícil plasmar la ardiente y destructiva simbología del escorpio con más acierto que con el personaje de Othello o la del equilibrio dubitativo del libra que con el de Hamlet. Pero volviendo a Mercutio lo que más me llama la atención de su paleta tipológica es la elegancia, propia del dios alado. Quizás porque en nuestro adocenado mundo la elegancia se ha reducido a una palabra únicamente utilizada en el mundo de la moda y ya nadie la practica. La elegancia es una actitud -no solamente estética aunque siempre conlleve ese matiz- frente a la vida. Mercutio adora a Romeo y odia a Tybalt no solamente por seguir la actitud de su amigo. Tybalt representa la fuerza bruta, el primitivismo, la no-diferenciación y, por si fuera poco, no tiene el más mínimo sentido del humor. Diríase que Mercutio obtiene un placer especial azuzando a Tybalt, a sabiendas de que pone su vida en juego. Mercutio, el poeta, el irónico, el juguetón, el amigo fiel, el saltarín, muere así a manos de su contrario. Un poco como pasa ahora en nuestra sociedad. El egoísmo primitivo y zafio ha cobrado suficientes alas como para destrozar la cristalería a su paso. Nulla aesthetica sine aethica.

4 comentarios:

Lluís P. dijo...

Fratello,

tanca els ulls i escolta:
https://www.youtube.com/watch?v=1cXb05X-gC0

fp

Anónimo dijo...

Hola Carles,
Creo que todos estaremos de acuerdo en que la elegancia es una cualidad interior y espiritual, aunque lo primero que se nos ocurre sea su aspecto externo o estético.
No hay duda de que hay una manera elegante de comportarse, de hablar, de escribir, de interpretar (teatro, música, danza...) y hasta es probable que se pueda hablar de elegancia en una fórmula científica o en un problema matemático.
La elegancia ha de ser espontanea o natural si es buscada o forzada perderá autenticidad y puede caer en la afectación (algo parecido sucede con el concepto de "gracia").
Esta elegancia interior sería muy beneficiosa para las relaciones sociales (que buena falta nos hace) pero sobretodo lo será para con uno mismo, para que nos aleje tanto como sea posible de la grosería y de la violencia.
Me ha parecido original y pertinente el ejemplo que has puesto del enfrentamiento entre Mercutio y Tibaldo. Seguramente el tema principal de la tragedia de Romeo y Julieta sea esa violencia ambiental que aplasta su amor adolescente y primerizo en el caso de Julieta. Aunque después ambos se saben enfrentar a la muerte de una manera valiente y adulta como si la brutalidad de la experiencia los hubiese hecho madurar de golpe.

Gràcies per il.lustrar el teu text amb un exemple de dansa.
Filo

carles p dijo...

Gràcies, fratello, per aquests moments de pau i elegància!

fp

carles p dijo...

Hola Filo,

Gracias por tu exquisito y elegante escrito. ¡Evidentemente que en los trasuntos científicos también hay elegancia!

Gracias especialmente por insuflar vida al blog...

Encantat d'il·lustrar els posts amb exemples de dansa!!

Carles