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viernes, 8 de febrero de 2008

Micropsicología del gesto


Las diferentes familias de instrumentos musicales presentan una gran variedad en cuanto al modo de emisión, articulación y mantenimiento del sonido, que se traduce en muy diversos fraseos, gestos y etiologías musicales. Los instrumentos de cuerda presentan gran facilidad para realizar un perfecto toque legato, y precisamente a causa de ello también tienen más facilidad para perder de vista los límites y perfiles de una frase. Su gesto, el golpe de arco, se caracteriza por el sentido de vaivén motórico sin fin. Tienen, en general, mayor disponibilidad de recursos para la expresividad (vibrato). Los instrumentos de viento presentan mayor facilidad para el toque staccato y a causa de ello pueden tener mayores problemas para construir un buen fraseo ligado. Su gesto, el golpe de lengua ó labio, se caracteriza por el sentido del pulso respiratorio. Es precisamente la respiración la que marca las tensiones-relajaciones de sus frases musicales. Tienen mayor facilidad para el color armónico que la cuerda. Los instrumentos de percusión poseen en general incluso mayor precisión en el ataque que los de viento. Su gesto, el impulso muscular que parte del dedo, muñeca, antebrazo, brazo ó espalda, se caracteriza por el sentido unidireccional: la mayor parte de instrumentos percutidos prolongan su sonido exclusivamente por resonancia. Existe, por tanto, una medición de fuerza previa a la interacción, el impulso en sí y el momento más o menos prolongado de la interacción. La fase posterior únicamente puede modificar ó llegar a inhibir las condiciones de resonancia. El piano es un caso especial de instrumento de percusión que puede llegar a dar la sensación de producir un buen legato, compensando sus limitaciones con el importante hecho de ser polifónico. La voz humana es, probablemente, el instrumento más perfecto. Une a la facilidad de legato de la cuerda la claridad de fraseo del viento, posee infinidad de recursos expresivos y, además, puede incorporar un texto. El cansancio ó nerviosismo de los diferentes instrumentistas se traduce también de forma característica: un violín nervioso hace “temblar” el sonido, mientras que un clarinete cansado tiende a sonar “payasesco”. Un pianista cansado tiende a acentuar los sonidos a destiempo (cuando utiliza el dedo pulgar), mientras que un cantante nervioso tiende a desapoyar el sonido, pasando “por encima” de la frase. Es la micropsicología del gesto musical.

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