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miércoles, 19 de abril de 2006

Matrices


Cada uno de nosotros nace con una matriz incorporada que de hecho es lo que determina nuestra relación, no tan sólo con nuestro entorno, sino también –y sobretodo-, con nosotros mismos. Los hechos que más nos influencian en la vida –quitando, evidentemente, los extraordinarios, tanto los buenos como los malos- son los que más encajan con nuestra matriz; es decir, son los hechos por los que mostramos más sensibilidad.
Cuando preguntamos al mundo y buscamos respuestas estamos aplicando nuestra matriz de conocimientos, que no tan sólo contiene elementos racionales. También están presentes elementos emocionales, intuitivos e inconscientes. Cuanto más amplia sea esta matriz tendremos una respuesta más generosa. Con objeto de ampliar al máximo la matriz, sin embargo, lo que debemos de hacer es adoptar una distancia lo mayor posible con el mundo. Entonces los elementos personales de la matriz se volverán más borrosos y la imagen obtenida nos resultará, curiosamente, más nítida. Esta imagen, empero, siempre estará formada dentro de nuestra matriz. En cierta manera somos nosotros que estamos pariendo la imagen de la realidad. Esta filosofía berkeleiana se encuentra de nuevo en la base de la constelación del nuevo metaparadigma científico.

3 comentarios:

Jaume dijo...

Es interesante lo de la matriz, pero ¿no ha habido nadie desde el cura irlandés lo suficientemente interesante dentro del empirismo como para tomar sus ideas como base de algun constructo filosófico? ¿Nadie ha desarrollado el empirismo desde el barroco? Considero a Berkeley como un integrista ideológico que ha sido ampliamente superado. ¿No será que los "nuevos" filósofos científicos siguen anclados en la postmodernidad y en lugar de mirar desde el presente hacia adelante se deleitan revolcandose en la posmodernidad y rescatando del pasado ideas simplistas en las que basar nuevos integrismos?

carles p dijo...

Evidentemente que desde Berkeley ha habido desarrollos del empirismo! También la música se ha desarrollado enormemente desde Henry Purcell y no por ello su obra deja de tener interés!
La postmodernidad es un arma de doble filo: por un lado relativiza a la modernidad -que a fuerza de tanta hipertrofia se hallaba ya al borde de la extinción-, lo cual me parece positivo: ofrece una salida a lo que parecía un callejón sin salida. El lado negativo de la postmodernidad es que, a fuerza de considerar con el mismo valor relativo a todos los paradigmas ó constructos, cae en el más gris de los mundos. La realidad se nos presenta construída; de acuerdo, esta constatación puede permitir que avancemos un paso más en la evolución tal y como se ha experimentado hasta ahora.
En cuanto a lo del integrismo...si hay un filósofo de la época que los integristas odian, ése es Berkeley. Te recomiendo una página web de Peter Lloyd, un informático aficionado a la filosofía que domina el tema:
http://easyweb.easynet.co.uk/~ursa/philos/ty99e.htm

Jaume dijo...

Voy a leerme detenidamente a Peter Lloyd, quizás he sido demasiado duro con George Berkeley...