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lunes, 11 de septiembre de 2006

...y sin pagar ni un céntimo...

No me creo que todavía exista alguien que no haya visto en alguna ocasión los cartelitos que nos informan sobre la Misión/Visión/Valores que conforman una determinada corporación, compañía, institución, servicio ó congregación. Evidentemente, la mayor parte de las misiones consisten en salvar a la humanidad de cualquier mal, plaga ó desgracia que le pueda acaecer y procurarle toda suerte de provisiones, ventajas, parabienes y bendiciones. La misión de las empresas ya no consiste en conseguir beneficios a base de satisfacer necesidades –naturales ó creadas- sino que consiste en procurar el bienestar del público. La misión de los servicios públicos se te explica concienzudamente por si no te habías enterado suficientemente (la del Metro consiste en transportar de estación a estación a los ciudadanos que así lo deseen bla bla bla). La Misión se consigue a través de determinada cosmovisión que consteliza el quehacer cotidiano y lo adscribe a ciertos valores... Lo más tragicómico del caso es que todo este montaje está servido por unas pocas empresas (¿Cuál es la misión de tales empresas?) con un pack de misiones, visiones y valores bastante limitado en su cartera. El resultado es que vayas por donde vayas, tienes una franca sensación de dejà vu cuando todas esas misionesvisionesvalores se te aparecen frente a los ojos (supongo que incluso los grupos terroristas tienen los suyos). También tienes la sensación de que alguien se está forrando –una vez más- a costa de la estupidez ajena. ¿Cuánto tardará en aparecer el niño que diga lisa y claramente que el emperador va desnudo?

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