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sábado, 9 de junio de 2012

Alquimia


                        Las personas introvertidas –las que extraen sus impulsos y energías de su interior- poseen un recinto o fuente psicológica en donde se produce el milagro alquímico. Las personas extravertidas evidentemente también poseen esta cocina alquímica, pero al situarla en el exterior resulta estar más ocultada por el mundanal ruido. Cuando esta fuente es recóndita podemos contemplar su riqueza y su frescor directamente, sin que medien otros elementos reflejantes de por medio. Por eso el introvertido siempre se sentirá atraído por los lugares recónditos, especialmente aquellos lugares que se sitúan en medio del bullicio y son capaces de aislarse de él. Me voy acercando al tercer substantivo con que denominar la cocina psicológica: el jardín secreto. Un jardín que florece de forma más o menos privada y cuyos frutos son frágiles y solo pueden ser manipulados con mucho cariño antes de que puedan ver por fin de la luz pública. El jardín aloja los secretos de la alquimia y el amor, pero también las potencialidades no realizadas y la tibieza de la primavera. A veces el mundo exterior penetra en nuestro jardín secreto y lo alimenta con hallazgos, aperturas de mente, visiones poéticas y reencuentros furtivos. Benditos sean.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Intimidad

La gente que se puede calificar de introvertida –no tanto en el sentido popular del término sino más bien en el sentido junguiano, es decir, aquellos que realizan sus hallazgos y encuentran sus energías en su interior, en contraste con los extrovertidos, que realizan lo propio con lo exterior- tiende, en diversas estapas de su vida, a construir un espacio propio de la intimidad. Bien sea un paraje natural poco frecuentado y que se percibe como propio ó un paraje urbano que, aunque frecuentado, se reviste de una significación especial, este espacio de la intimidad es, en ocasiones, desplazado por un espacio no físico, un espacio imaginario. Este espacio imaginario –siempre íntimo y significativo- puede estar situado dentro de un poema, una composición musical, una novela -también en una teoría científica, un fragmento de un filme ó una coreografía- y se percibe, en un proceso claramente identificativo, como algo muy propio. Esta cercanía acentúa también la percepción de origen, y, por tanto, de fuente de la que extraer energía psíquica. Hoy en día que tanto se repite la frase de los atomistas griegos “somos aquello que comemos” no se presta, sin embargo, la importancia debida a los espacios de la intimidad: “Somos aquello que tan celosamente cultivamos”. No como paliativo, como receta fácil para la felicidad de manual de autoayuda. Más bien como motor y a la vez combustible de nuestras acciones.