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viernes, 3 de enero de 2025

2025

            Una vez más debo lamentar la poca actividad que presenta el blog; esta vez llegando a récords históricos. Muchas son las razones de tal olvido. Una de ellas puede ser la planificación del curso que empiezo a impartir este mes:


A pesar de todo, ¡mis mejores deseos para este año 2025 que acaba de empezar!

sábado, 15 de enero de 2022

Bon Any Nou

 

                
                         Este blog acaba de cumplir dieciséis años. Para un blog, como para un perro, ésta es una edad considerable en la que el vigor inicial ha disminuido irremisiblemente. Aún así, con los mínimos que representa la publicación de un post por mes, vamos a ir tirando hasta una possible renovación.

Mientras tanto, y con unos días de retraso, deseo lo major para este 2022 que empieza con un poco de música. Música para la alegria:

Alegría divina y un tanto teatral

Alegría terrena y un tanto literaria

Alegrìa cinètica y un tanto brusca

Alegría interior y un tanto estática

Alegría contagiosa y un tanto coqueta

Alegria de danza y un tanto urgente

Alegría frenètica y un tanto orgiàstica


Molt Bon Any per a tothom!!

viernes, 10 de mayo de 2019

Aniversario









             Siempre he sido una persona rara. De niño no me gustaban los pasteles; prefería los bocadillos. Tampoco me gustaban las películas del Oeste ni las de espías; prefería las cómicas. De adolescente no me gustaba jugar a fútbol; prefería jugar a los exploradores. No me gustaba la Coca-Cola; prefería la cerveza (¡no me he emborrachado en la vida!). De joven no me gustaban las motos; prefería el piano. Tampoco me gustaba la música pop; prefería a Stravinsky. De adulto no me gusta mandar; prefiero desobedecer. 

viernes, 10 de marzo de 2017

Fins a sempre, mestre!



                                           ÀNGEL SOLER I RENALES  (1940 - 2017)







domingo, 1 de enero de 2017

Sonrisoterapia

                        Parece que todo se desmorona por momentos en este mundo cambiante que ahora mismo nos ofrece la cara amarga de la vida y la locura inconsciente de la naturaleza humana. El humor sano –el que actúa como tónico y no como bálsamo- puede ponernos en contacto con la mejor parte de nosotros relativizando así las crisis, aunque solo sea por unos momentos. Con estos videos musicales propongo una leve sonrisoterapia que nos pueda acompañar durante los momentos aparentemente absurdos de la historia que estamos viviendo:

La historia de los últimos 300 años musicales exquisitamente condensada en 12 min:


Nuevos usos del viejo organum medieval: 


Una clásica parodia de una cantante ya clásica:


El poder inmenso de las escalas modales:


Una elaborada performance:




Instrumentos antiguos para música antigua:


Una parodia aún más clásica:


Y una tercera aún más antigua:




El célebre canon que tanto ha contribuido a la visión del Mozart insolente:


El aria del jefe de la policía secreta más loco para un mundo que se ha vuelto loco:




MOLT BON ANY 2017 PER A TOTS!!

viernes, 13 de mayo de 2016

Per al meu pare



Do not go gentle into that good night

Dylan Thomas1914 - 1953

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

viernes, 26 de febrero de 2016

Preferencias


                 Es sobremanera difícil de entender plenamente algún fenómeno sin participar, en cierta manera, de él. Si se analiza desde fuera siempre se tiende a referenciarlo o a englobarlo dentro de nuestros referentes, por abstractos e intangibles que éstos sean. Algo de esto me sucede personalmente cuando trato de escuchar la música popular de nuestros días. No me refiero a la que escribieron John Lennon, Tom Jobim, Jacques Brel o Thelonius Monk, por poner ejemplos diversos (aunque todos ellos hacen malvas hace tiempo), sino a canciones que considero muy flojas porque las analizo bajo una perspectiva que quizás no les corresponde. Me pregunto como es que pueden tener tanto éxito. Y mi autorespuesta es: la publicidad. La fascinación que sentimos por los llamados fenómenos virales –al contrario que por las infecciones biológicas- explica su propagación. También la narrativa que en general acompaña a la “cultura popular”, que la sitúa cerca del común humano medio, al contrario que le “gran cultura” que ha quedado –especialmente después de la época de las vanguardias radicales de hace 65 años- restringida a las “clases dominantes”. Compro esta narrativa solo parcialmente. A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas que no pertenecían a ninguna “clase dominante” –y es urgente redefinir este término- con fuertes inclinaciones y apetencias hacia la tal “gran cultura” (dentro de la que, evidentemente, también hay grados de dificultad en cuanto a su degustación). Las canciones a las que me refiero no necesitan demasiado cacumen para ser construidas. Simplemente a base de unas cuantos elementos pregrabados, cuatro acordes y una línea melódica anodina que acompañe a un texto cualquiera (todo ello amplificado electrónicamente para sordos) ya se puede aspirar a ganar un premio de ventas. Quizás me pase un poco como lo que describe Ortega y Gasset a propósito del estreno del Hernani de Victor Hugo. Según escribe el filósofo en La deshumanización del Arte, el gran público abucheó la obra porque no entendió su romanticismno incipiente, mientras que los viejas pelucas que asistieron al acto abuchearon la obra porque sí la entendieron.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Jeux d'enfants

           
                 Cuando era niño y presenciaba ciertos juegos de rol de mis compañeros de edad en los que imaginaban que eran militares con jerarquía sobre el vecino, agentes secretos que lo sabían todo sobre todos o maharajas que podían disponer de los demás a su libre albedrío no podía librarme de una notable sensación de disgusto hacia lo que creía fruto de una inmadurez propia de la edad (debía ser muy repelente, pero tampoco compartía este tipo de pensamientos, por si acaso). Cuando, medio siglo más tarde, observo idénticos comportamientos de gente supuestamente adulta que ocupa cargos de supuesta responsabilidad en organizaciones supuestamente serias no puedo librarme de una fuerte sensación de que algo no está funcionando adecuadamente en nuestro entorno.

lunes, 18 de agosto de 2014

Confesión



            No diré que Transcliché metacorner haya llegado a ser mi lectura favorita, pero debo de confesar que en bastantes ocasiones en que rastreo el pasado del blog en busca de referencias para evitar una excesiva repetición (cosa que, seamos francos, no siempre consigo) me quedo un tanto enganchado con posts antiguos que ya no recuerdo haber escrito. Este olvido aparente propicia que su lectura me parezca más fresca y, además, resuenan en gran parte conmigo porque los escribí yo. Es una forma encubierta de autocomplacencia, pero también un aviso: o me pongo las pilas de nuevo o la decrepitud está cerca!

sábado, 29 de diciembre de 2012

Feliz Año Nuevo


     Las redes sociales han llegado ya a ocupar un lugar central en la cotidianeidad de nuestra sociedad. Como instrumento de presión social muestran un poder para nada desdeñable. Como instrumento de transmisión de ideas profundas ó  de riqueza intelectual son más bien limitadas, dado el ámbito en que se mueven: el de unas pocas frases escritas al vuelo sin tiempo para la reflexión. Lo que inevitablemente muestran -entre otras cosas porque su formato invita precisamente a ello- es a la exhibición impúdica de egos y opiniones que no interesan demasiado al prójimo ("a Menganito le ha gustado esto"). Aunque el presente blog, que cumple ya siete años, rezuma por doquier sabores para nada ocultos he intentado evitar sistemáticamente la exposición abierta de gustos personales. Me ha interesado mucho más suscitar la reflexión (aunque fuera utilizando como puntos de partida mis propios puntos de vista). Por una vez, y a guisa de felicitación navideña, expondré alguno de entre mis gustos musicales. Con la edad (esto ya lo leía hace cuarenta años) el interés por la música de cámara se acrecienta. Estas son mis propuestas musicales camerísticas para el año nuevo:

  • El luminoso quinteto con clarinete, obra típicamente de la última etapa mozartiana en donde simplicidad y hondura se dan la mano de forma natural.
  • Beethoven constituye por sí solo un capítulo en la historia del cuarteto de cuerda. Especialmente sus últimos cinco piezas de este género han resultado especialmente significativas e influyentes (no sobre sus contemporáneos sino unos buenos ochenta años más tarde). Me gustan todos, pero especialmente el op 130, el que originalmente finalizaba con la Gran Fuga, posteriormente substituída por un final más convencional. Un corto movimiento central liviano nos dice más sobre la alegría de vivir que mil páginas primorosamente escritas.
  • Schubert, el "cuarto gran clásico" muestra con sus últimos cuartetos una maestría extraña en un hombre de treinta años. Especialmente el cuarteto nº 15 (el último) exhibe una belleza compleja, lejana y a la vez cercanísima.
  • El famoso cuarteto con clarinete, una de las obras maestras de Brahms, que se habla de tú a tú con la obra homónima de Mozart. 
  • La forma cuartetística no vuelve a alcanzar momentos de gloria hasta con los seis cuartetos de Bartok.
  • La producción de Stravinsky no abunda en música de cámara pero la elegancia contrapuntística del finale del octeto es una buena terapia tonificante (atención a la lumninosidad de los últimos compases!).
  • El principio del Cuarteto para el Fin de los Tiempos de Messiaen es todo un tratado de estasis musical, en perfecto acuerdo con el título de la obra.
  • El primer cuarteto de cuerda de Ligeti, hijo de los de Bartok, temprana muestra del talento de su autor.
  • Una de las últimas piezas de Morton Feldman. La trans-racionalidad musical.
                                                        
                                                               BON ANY NOU !!

sábado, 2 de junio de 2012

Baile



            Siempre he querido ser diferente. Eso no deja de ser un desequilibrio, porque todos formamos parte de lo mismo, o todos somos manifestaciones de lo mismo. Querer ser diferente y temer ser igual supone una ceguera a este respecto. Hay otros que siempre han querido ser iguales y temen ser diferentes. Es otro desequilibrio, porque todos tenemos nuestras particularidades; todos somos, en cierta manera, diferentes. Querer ser igual supone una negación del libre desarrollo. Lo ideal, lo nirvánico, es no querer nada en especial. Caminar alegremente, incluso mejor realizando unos pasos de baile. El tipo de baile que cada uno prefiera, o el que la vida le permita.

sábado, 10 de marzo de 2012

Confesión


Cuando era muy joven y escuchaba -antes de haber oído jamás el Clave Bien Temperado- el Ave Maria de Bach-Gounod pensaba que era lástima que una melodía tan cursi y apolillada tuviera un bajo tan moderno y tan bien hecho. Pronto supe el por qué.


domingo, 12 de junio de 2011

Per la Reyes




No serà falaguer, l'estiu, i la tardor
-saps prou com l'estimàvem-
serà potser en excès melangiosa.
Quan s'escurcin els dies te'm faràs més present
perquè el silenci fa més densos
els records, i més íntim el temps
que ens és donat per viure'ls.
A ulls clucs et veuré: tot serà tu
per la cambra, pels llibres, en la fosca.
Després passaran anys i esdevindràs translúcida
i a través teu estimaré el futur
potser sense pensar-te ni sentir-te.
Arribaràs a ser una part tan íntima
de mi mateix, que al capdavall la mort
se t'endurà de nou quan se m'endugui.



Miquel Martí i Pol

viernes, 1 de octubre de 2010

Impromptu en la bemol

-Lo que te iba diciendo; en este lugar lo mejor es pasar desapercibido. Si, por la razón que fuere, sea ésta tanto buena como mala, se fijan excesivamente en ti, entonces estás perdido ya que al cabo de un cierto tiempo serás indefectiblemente puesto en duda y acabarán prescindiendo de tu persona.
-O sea, que lo que prevalece aquí es una especie de militarismo de baja grey…
-Poco más ó menos: todo lo que es visible acaba cansando a los que detentan el poder, que lo eliminan del sistema como pura acción de huída hacia delante, ya que intuyen muy equivocadamente que lo desconocido por venir siempre es mejor que lo conocido interno.
-Pero, ¿alguna vez eso será cierto, no?
-Alguna vez, obviamente, sí, pero no siempre.
-¿Y solo por esa razón?
-Bueno, y también porque creen que eres como un limón que, una vez exprimido, has agotado tus posibilidades.
-O sea que aquí seguramente todo el mundo debe de intentar pasar desapercibido, cosa harto difícil ya que si todos están agazapados cuesta mucho encontrar un parapeto tras el que esconderse.
-¡No lo creas! Siempre existe un grupo relativamente numeroso que, bien sea por pura y desmesurada ambición ó simplemente por pura e ingenua inexperiencia, cae en la trampa e inicia la ascensión hasta la boca del volcán.
-Y creen que a ellos no les pasará nada…
-Exactamente.
-Pero siempre puede ser que a alguno no le pase nada…
-Evidentemente, aunque la experiencia acumulada hace más bien difícil esta posibilidad.
-Pero si en la sociedad todo el mundo actuara así, ¡estaríamos en el mismo sitio desde hace miles de años!
-Es que estamos en el mismo sitio…
-¿Pero tú eres incapaz de ver la evolución?
-La evolución se despliega por rachas: en determinadas épocas avanza a pasos agigantados, mientras que en otras se estanca y parece no existir.
-Fíjate en el protagonista de Turandot: sabe que decenas de pretendientes han sido decapitados con anterioridad y, con todo, inicia el proceso: Fortuna audaces iuvat!
-Sí, pero la princesa Turandot, pese a todo, debía ser más blanda, en el fondo, que el Gran Hermano.
-Pero ¡si el Gran Hermano no existe!
-Te equivocas: sí que existe, aunque básicamente en nuestra imaginación. Y de ahí su omnipresencia y ubicuidad: lo tenemos tan asumido que cuesta quitárnoslo de encima.
-O sea, que en el fondo, es una proyección…
-En donde depositamos todos los miedos y tensiones que hemos eliminado de nuestra conciencia…
-Entonces, ¿qué me aconsejas?
-Depende de lo que quieras alcanzar. Si lo que quieres es una notoriedad efímera o muy efímera que solamente satisfaga tu ego durante un breve lapso de tiempo, no pases desapercibido. Si lo que quieres es paz y tranquilidad, agazápate.
-Pero si me agazapo e ignoro el problema ¡no podré tener nunca paz y tranquilidad!
-En ese caso, búscate otro lugar más evolucionado y adecuadamente estructurado para trabajar… ¡si es que existe!

viernes, 9 de julio de 2010

Gustos personales


En cuestiones de intérpretes musicales, como en la mayor parte de asuntos de este mundo, todo es cuestión de gustos. Uno se puede identificar en grado máximo con interpretaciones más ó menos puristas, rompedoras, académicas, elegantes, expresivas, vulgares, histriónicas, sinceras, concentradas ó superficiales. Y lo que a uno le puede parecer maravilloso, a otro puede disgustarle. Un factor importante en esta elección hace referencia a las primeras versiones a través de las cuales uno tuvo su primer acceso a ciertas obras. Estas primeras versiones escuchadas marcan una invisible impronta que a menudo mantiene una vinculación emocional de largo alcance (como la cocina de la madre ó la abuela). Los intérpretes histriónicos parecen ser más capaces de dejar una huella profunda en sus seguidores porque acaban encarnando mitos (véanse las Callas, Glenn Goulds, Toscaninis ó Horowitzs), pero también existe un tipo de intérprete que acaba identificándose con una obra, es decir, mitificando a un personaje, en el caso de los cantantes. Hace pocos días falleció Cesare Siepi, el bajo que encarnó al Don Giovanni prototípico de toda una época. Evidentemente Siepi forma parte (junto con Tebaldi, Corelli, Schwarzkopf, Fischer-Dieskau, de los Ángeles, Ludwig, Corena, Della Casa, Alva, Prey y otros muchos) de la generación de cantantes que contribuyó a crear mi propia impronta, mi propia cocina primigenia. Gustos personales aparte, creo que su Don Giovanni sigue siendo el que mejor expresa el drama profundo de contradicciones que encarna el personaje mozartiano, símbolo del hombre post-ilustrado y pre-existencialista. Desde el “misero, atendi se vuoi morir!” que lanza al Commendatore al inicio de la obra hasta el famoso grito final se conjugan arrogancia, rebeldía, cinismo y miedo inconsciente de forma inquietantemente conmovedora.

viernes, 16 de febrero de 2007

Justificación


En ocasiones se me ha reprochado el hecho de ser demasiado pedante en cuanto a la visión de la vida que plasmo en el blog. O quizá demasiado teorizante, poco flexible, un poco como el que mira mucho al horizonte pero poco a su alrededor. Quizá no les falte razón a tales críticas. Lo único que puedo aducir en mi defensa es que escribo las reflexiones con toda la honestidad de que soy capaz, y que salen de un estrato muy mío que necesita, de alguna manera, expresarse. Muchos me dirán que la vida es básicamente una experiencia, y que lo demás son historias. Esto se me aparece como fundamentalmente cierto, pero estoy firmemente convencido de que las experiencias mentales también son experiencias, aunque de otro orden que las vitales. Mis primeros contactos con la música de Stravinsky ó los filmes de Fellini, hace treinta y tantos años, me dijeron mucho más sobre el mundo y sobre mí mismo que muchos otros eventos vividos que no he llegado nunca a comprender ó valorar en su posible extensión. Quizás sea un individuo tendiente a la misantropía ó poco evolucionado desde el punto de vista de la integración social. Tant pis. Lo que también creo que encierra un grado de verdad muy alto es que los otros no pueden vivir por ti, aunque sus experiencias te puedan ayudar. Porque tu vida no es diferente de las vidas de los demás; se trata simplemente del mismo hecho visto desde un punto de vista subjetivo, en primera persona. Y el punto de vista subjetivo depende de tu perspectiva vital, de tu profundidad de conciencia y de tus referentes. Los acontecimientos que te envuelven no hacen más que precipitar las experiencias, te abren los ojos de golpe a la percepción subjetiva. Como el colgado del Tarot de Marsella, bailo la giga boca abajo.

martes, 19 de diciembre de 2006

Artilugios


En los últimos meses he tenido ocasión de visitar diversos centros de enseñanza primaria. En todos ellos el "laboratorio" ó "taller" ó "lo-que-sea" de informática adquiere cualidades de sancta santorum. El ritual, como es de suponer, lo celebran los educadores, no los niños. Creo que los niños se manejan perfectamente con los ordenadores, artilugios con botones, mandos a distancia y teléfonos móviles. Los mayores no tanto, y por ello proyectan tan fácilmente sus frustaciones sobre los niños. Los mayores quieren que sus niños, de mayores, sean premios Nobel ("il sera pharmacien parce que papa ne l'etait pas"). Yo prefiero que mi hija sea ella misma, pero que alcance suficiente madurez emocional como para situarse en una zona de elevado nivel de conciencia que le permita sobrevivir con dignidad. Por eso preferiré explicarle ideas que funcionamiento de artilugios. Yo le explicaré a Kant y a Einstein mientras ella me asesore de cómo caray se utiliza el teléfono móvil. De esa manera evitaremos al Gran Hermano.

domingo, 15 de octubre de 2006

Records


Como ésta es la entrada del presente blog que hace la número 100, debería festejarlo al modo usual y celebrar un gran evento con gran derroche de narcisismo y ditirambos. Es muy significativo que hoy en día se le dé tanta importancia a premios, aniversarios y récords. Son tres modos diferentes, pero con cierto substrato común, de disipar la ansiedad –cartesiana ó no- omnipresente en nuestra época. Premios, aniversarios y récords nos aseguran que nuestra perspectiva se mantiene, que todavía podemos lograr cosas nuevas siguiendo los pasos de nuestros mayores, que nuestro espacio está rastreado, pero todavía queda algún resquicio donde encontrar una migaja. Precisamente el récord es celebrado como una bandera que se planta en un terreno cercano a nuestra percepción, pero todavía inexplorado. Al valedor de un récord en ocasiones se le concede un premio. Pero lo que nos fascina ahora de los premios tiene cierto aire de proyección inconsciente. Deseamos de forma más o menos inconsciente los premios para nosotros, si ello no es posible para un paisano y si así tampoco acertamos, para un individuo que viva en el mismo continente que nosotros. Y si eso también falla siempre nos queda el glamour –cualidad en alza- cocinado en los medios de comunicación. Y de la misma forma que rastreamos nuestro espacio –sin plantearnos la existencia de otras dimensiones-, rastreamos también nuestro pasado y cada año nuestras bases de datos generan la lista de efemérides y aniversarios a celebrar. Feliz entrada número cien.