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domingo, 24 de marzo de 2013

Garabatos

                        Mientras hablamos por teléfono –a la manera antigua, sentados y mínimamente aislados- pero también mientras esperamos que el ordenador nos de una respuesta y también cuando estamos mentalmente enfrascados en un proceso inventivo o creativo, se dispara en nosotros cierta forma simple de escritura automática y empezamos a embadurnar la hoja de papel más cercana con formas más o menos reconocibles. Después las rellenamos y a partir de aquí las formas sufren una deriva considerable hacia puertos inconscientes. Cuando, tiempo después de haber sido dibujadas, observamos tales figuras, éstas resuenan en nosotros de forma extraña: a veces creemos reconocer y adscribir sus formas; si no es así, jugamos con ellas tal como hacemos con la forma de las nubes, donde cada uno ve una borrosa imagen de su inconsciente. Fellini adornaba sus cuadernos de bosquejos con dibujos de amplias formas femeninas mostrando grandes pechos y muslos. Miró incluía a menudo formas genitales en sus cuadros. Eran formas menos automáticas de sublimar los instintos primarios a través de la creación artística.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Colonización

            Podemos clasificar los modos de abordar los procesos creativos (ya sean artísticos, científicos ó de otra índole) en dos apartados muy diferenciados: por un lado está aquella manera en la que el fruto de la creación responde a una necesidad digamos que histórica ó ligada al proceso de evolución-despliegue natural de los conocimientos, percepciones, paradigmas, estilos…, ya sea completándolos ó también negándolos. Por otro lado está la manera –impensable antes del advenimiento de la post-modernidad- ahistórica (diacrónica) en la cual, una vez abstraída una razón, un esquema previo ó una fórmula se buscan en ella zonas inexploradas y se colonizan rápidamente. El desarrollo del primer modo viene dado en gran parte por la intuición; el del segundo viene condicionado por una estructura previa de la razón. El primer modo crea nuevos espacios emergentes; el segundo coloniza espacios que supone previamente existentes. El primero modifica efectivamente nuestros modos de pensar; el segundo añade más ejemplos a un modo de pensar preexistente (y en muchas ocasiones ignorado).