Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Cualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cualidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de agosto de 2026

Convoluciones

 


         Recuerdo que en la época de mi primera juventud se planteaba una cuestión filosófica entonces candente que sostenía, a través de una especie de dualismo altamente excluyente, que lo cualitativo no puede surgir de lo cuantitativo. La afirmación se aplicaba especialmente en el contexto del proceso evolutivo desde los humanoides a los humanos. Aparentemente el aumento meramente cuantitativo del número de convoluciones cerebrales (se decía entonces) llevaba a un cambio cualitativo en la psique del sujeto. Era lo que algunos denominaban un emergente. Desde el punto de vista platónico este concepto era poco menos que una blasfemia (desde el punto de vista aristotélico las cosas no eran mucho mejores ya que para este autor el todo era la mera suma de las partes). La emergencia se entiende hoy en día como algo natural y la complejidad ocupa hoy un importante capítulo no sólo en el seno de las matemàticas, la física y la biología sino también en el de la filosofía. Una célula vegetal es un sistema vivo compuesto por moléculas que no lo están, aunque estructuradas bajo las leyes de la complejidad que posibilitan la emergencia. La confusión proviene, sin duda, del aferramiento a las ideas platónicas que, en mayor o menor medida, ha percolado el pensamiento occidental a lo largo de los siglos. Hoy preferimos considerar que lo cuantitativo y lo cualitativo son dos miradas diferentes que están relacionadas con lo que llamamos respectivamente objetivo y subjetivo. La mirada cuantificable y en tercera persona que utiliza la ciencia y la mirada sensible en primera persona no medible numéricamente.